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Aguus'S!

Redacció Sant Jordi 2012

Eran las 8 de la mañana. Sonó mi despertador, acerqué la mano y le pegué un golpe seco pero con rabia; siempre era el mismo el que me despertaba. El maldito despertador de todas las mañanas que no paraba de sonar, y siempre, siempre con el mismo sonido irritante que no te sacas de la cabeza. Me desperté malhumorado y me levanté rápido, mirando todo a mi alrededor. Me estiré levantando las manos y ayudándome con la espalda hasta alcanzar una sensación de placer increíble, respiré hondo, y me senté en la cama sin saber qué iba a hacer. Acto seguido me suena el despertador repetidamente otra vez; enfadado y sin poder contener la rabia me dispuse a pararlo lo mejor que pude. Me lo cargué sin querer, me puse a recoger las pilas del maldito despertador pero me despistó el sonido de la vibración que se oía de fondo. Levánte la cabeza y me puse a girarla, desconcertado, sin saber de dónde venía. Finalmente, encontré el móvil, estaba vibrando muy fuerte, miré que pasaba lo más rápido posible. Me estaba llamando mi tía Mercedes.

 

-¿Sí?-contesté preguntándome qué quería tan pronto por la mañana

-Mi sobrino preferido!- me dijo sin contestarme la pregunta.

-Hola tía, ¿qué quieres?- contesté

-La semana que viene es el cumpleaños de tu prima Laura, pero ella no está, estará estudiando en su piso de Barcelona que tiene un examen muy importante y bueno… había pensado en hacerle una fiesta sorpresa esta noche con todos sus amigos y primos. He alquilado un pub y me gustaría que vinieras, ¿Qué te parece?

-Bueno, tengo que preguntarlo a mis padres, pero seguramente si, por cierto, ¿cuántos cumple?

-Seguro que le gustará mucho verte por allí, cumple sus 19,  mi hijita preferida, madre mía como pasa el tiempo, ¿no crees?–refiriéndose a ella con mucho cariño, pero a la vez indignada. Me hizo creer que no había aprovechado la infancia de su hija para pasar momentos en familia- y parecía ayer cuando nació…-vaciando un suspiro hacia el teléfono.

-No te preocupes, tía, esto seguro de que te lo agradece, no le hacen una fiesta sorpresa a cualquiera, y menos su madre, ya verás cómo te lo agradece, y más sabiendo que lo has organizado todo tú -la apacigüé un poco, pero la noté un poco tensa y nerviosa al contestarme.

-Tienes razón, espero que no lo pase por alto porque con lo que me está costando todo esto…- se oía un ruido de fondo desde la otra parte del teléfono.

Tengo que colgar -me dijo muy rápidamente- creo que son los propietarios del local que quieren hablar conmigo.

-Vale, tía ,ya te diré algo.- le dije yo bostezando.

-Te espero esta noche, si acaso hablo yo con tus padres después, pero por favor, te agradecería que vinieras, le gustará verte por allí -insistió.

-Tranquila. Lo tendré en cuenta.

 

Colgué el teléfono y acabé de recoger las pilas del despertador con mejor humor pensando en la fiesta que se iba a liar aquel sábado por la noche. Mi prima Raquel tiene muchos amigos, yo los conocía a todos, y estaba impaciente por ver a cuáles de ellos había invitado mi tía Mercedes, que también los conocía a casi todos. Por otro lado, yo estaba muy tranquilo porque sabía que si mis padres no me dejaban ir podía hablar con mi tía y que los convenciese. Y eso me daba ese punto de alegría y buen humor que me hacía falta al comenzar la mañana, cosa que es muy rara en mi persona. Siempre me despierto con muy mala leche.

 

Enchufé la mini cadena y me puse música a todo volumen, aprovechando que mis padres y mis hermanos habían ido a almorzar en un bar en la calle principal de mi ciudad. Mientras me estaba vistiendo, pasándome el cuello del jersey por la cabeza se oía en la mini cadena: “...estas escuchando FLAIX FM tu emisora numero uno...” y empezó a sonar un temazo de canción, de hacía unos años. Creo que se llamaba The wold is mine. Empecé a bailarla a mi manera moviendo la cintura y los brazos a la vez y a cantarla muy alto haciendo algún gallo expresamente mostrando mi parte más tonta, pero a la vez contento por la buena noticia que me había dado mi tía. Cualquiera que me viese hubiera podido pensar que no estaba bien de la cabeza, tampoco lo pretendía, porque yo soy un chico muy flexible, es decir, me cuesta muy poco adaptarme a cualquier situación en la que me encuentro. Cuando tengo que estar serio lo estoy y cuando tengo que estar contento, también.

Se hicieron las siete de la tarde. Estaba en mi club con mis amigos haciendo unos futbolines cuando de repente me empieza a vibrar el móvil. Sabía que mes estaban llamando porque hacia una vibración más larga que cuando me llega un sms. Pude pensar que era mi tía Mercedes.

 

-¿Juan? ¿Estás aquí?-era ella.

-Sí tía Mercedes. ¿Me oyes?

-Si, mira estoy muy estresada, llevo mucha prisa y estoy en una perfumería comprándole el regalo que me pidió hace tiempo. ¿Hace falta hablar con tus padres? –me pregunto con una voz un poco cansada haciéndome pensar que tenía pocas ganas de hablar con ellos en el caso de que me hubieran dicho que no.

-No, no hace falta, tranquila, me dejan venir- dije muy contento con la respuesta de ellos, aunque había tenido que mover tierra y cielo para conseguir ir a la fiesta de mi prima.

-¡Perfecto! Vamos a disfrutar mucho esta noche te lo aseguro, voy a empezar a prepararlo todo, espero que le guste mucho, con lo que me está costando todo esto…- suspirando.

-Tranquila, tía, todo va a salir perfecto ya verás, si necesitas mi ayuda me llamas, estoy aquí para lo que sea.

-No, tranquilo, no hace falta que te mates- queriendo acaparar todo el mérito- tú déjame a mí , a ver que tal queda.

 

Yo interpreté que quería que su hija viese todo lo que ella había trabajado para que todo saliera genial y para subir un poco su autoestima en el momento en que su hija le preguntara si lo había preparado todo ella y ella pudiera responder, orgullosa de sí misma, que sí.

- Bueno… como quieras, yo estoy aquí para ayudarte.

-Tranquilo, no hace falta, ¡ah!, por cierto, Laura esta con una amiga suya, hemos quedado todos los invitados a las nueve en el pub.

-Yo no tengo con quién ir-insinuándole que quería subir con ella, ya que no pretendía subir con sus amigos solo conociendo a 4 ó 5 de ellos.

-Tranquilo, tu tío Jorge te sube, que en su coche van Anna, Aina, y Pepe.

-Correcto, pues nada, hablamos luego, que vaya bien la recolecta de regalos! Un beso tía. Hasta luego.-cuelgo.

 

Acabé de jugar con mis amigos la partida de futbolín que habíamos comenzado y salí de mi club. Cogí la moto y me fui ca casa a darme una ducha, y a vestirme porque eran casi las ocho y media.

Estábamos en la fiesta, había bebida gratis, y, claro, como de costumbre en cada fiesta que hacíamos, cogíamos el gran PEDAL y aun mas sabiendo que era gratis y podíamos beber hasta que se acabara. Allí estaban todos los amigos de mi prima, mi tía Mercedes con algunas de sus amigas también convidadas y mi prima pequeña María.

 

Se habían hecho grupos de 6,7 y 8 personas que bailaban al ritmo de la música que sonaba en el pub, había una mesa central con un montón de comida:  rollo de patatas, aceitunas, pastas…

Yo me puse a inspeccionar a todo el personal de la sala hasta que encontré a Adrià y a Nosu, a los que conocía y con los que llevaba bastante buena relación. Los saludé y me integré en la conversación.

 

Al cabo de un rato apareció mi tía gritando a todos los que estaban fuera fumando que entraran, apagué el cigarrillo y entré rápidamente. Todos estaban situados enfrente de la puerta con lo que interpreté que estaba a punto de llegar mi prima Laura. Me incorporé al grupo y al cabo de dos minutos callaron todos. Estaba mi prima fuera. Cuando entró en el pub me la quedé mirando y me fijé en su ropa. Iba con un vestido de leopardo y unos leggins de color negro y unos tacones blancos que daban el cante un poco. Me extrañó de ella porque sé que le gusta pasar discretamente, pero aquel era su día así que no le di muchas más vueltas porque lo encontré un poco lógico. Todos gritamos: “¡SORPRESA!”. De repente empezó a sonar la canción  de “Cumpleaños feliz, te deseamos todos…”. A ella le dio mucha vergüenza pero se la veía muy contenta con todo lo realizado por su madre, pues seguramente sospechó que había sido idea ella, sabía que su madre es así.

Todo el mundo empezó a darle los regalos, y yo le di el mío, era dinero, ya que no sabía lo que buscaba y por eso quise asegurarme de que le gustase. Me dio dos besos y me dio las gracias. Me gustaba verla tan contenta, por eso no le dije nada y solté una sonrisa.

Sobre las doce y media de la noche acabó la fiesta, y los que pudimos fuimos a la discoteca. Había gente que de tanto beber se encontraba mal y no pudo venir. Yo entr´d con la mejor amiga de mi prima Laura, Ana. Era muy guapa y como ella se olvidó el DNI en casa, me preguntó si podía hacerme pasar por su novio. Y yo, por supuesto, le dije que sí. Por fin entramos en la discoteca y sin querer la perdí de vista y me fui con mis amigos, que aquella noche también habían salido de juerga Estuvimos bailando hasta las 6 de la mañana y cuando vi que ya era hora de marcharme a casa la encontré otra vez a la puerta de la discoteca con sus amigas y con mi prima Laura. Me pareció bonito despedirme de ella para que viera que me gustaba, e “intenté” darle dos besos de despedida. Ella me miró,  se rio y me dio un primer beso, pero el segundo me lo dio en los labios; me la quedé mirando y le solté una risa tonta de estas que se te escapan. Simplemente porque me encantó, ella tuvo la misma reacción que yo y entendí que también le había gustado.

Aquel día me lo pasé increíblemente bien, solo por el hecho de que me diera aquel beso que marcó mis días hasta hoy, y que en el dia de hoy puedo decir que estoy  con ella y me alegro de que todo esto vaya tan bien. ¡Porque la AMO!

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